La palabra afrodisíaco proviene de Afrodita, que era la diosa griega del amor y de la pasión. Los afrodisíacos incrementan el apetito sexual, lo que conlleva una relación sexual más activa y placentera debido al incremento de la excitación.

Por afrodisíaco conocemos cualquier producto, ya sea bebidas, alimentos, olores, hierbas, etc. que aumenten la libido humana y hagan aflorar deseos sexuales intensos.
Como hemos visto, hay algunos que nos estimulan y nos excitan a través de los sentidos y otros que ingerimos y que nos ponen cachondos desde nuestro interior.
Cuando hablamos de sentidos, puede que pensemos sólo en cinco (vista, olfato, tacto, oído y gusto). Pero no hay que olvidar uno que, quizás, es el más importante de todos: la mente.
La mente es la principal fuente de excitación que posee el cuerpo humano y, por tanto, es el afrodisíaco más potente que hay.
Las fantasías que nuestra mente llega generar, pueden resultarnos altamente excitantes y ponernos cómo una moto sólo imaginándonos diversas situaciones sexuales.
Y no podemos hablar de afrodisíacos sin hacer una pequeña guía de los más importantes que hay. La lista es la siguiente:
Aceites afrodisíacos:
Estos aceites deben estar compuestos de especies cómo la canela, la lavanda, el jengibre, la vainilla, el anís, el cardamomo ó la hierba buena. Ó también de flores cómo la rosa y el jazmín. Puedes usar estos aceites esenciales en baños, en velas para aromatizar una estancia,…